
La buena acogida de este de este reciente título que en Estados Unidos emite la CBS, radica en buena parte en el original perfil de su protagonista, el policía psicópata al que da vida Michael C. Hall (A dos metros bajo tierra). Un policía asesino, pero con matices porque sólo mata a los malos, a los criminales. Entrevistamos al intérprete en Paramount Pictures, donde ya se ha empezado a rodar la tercera temporada. La segunda llegará a Cuatro -ya se ha emitido en FOX- a partir de septiembre.
No para usted de trabajar. Empezó Dexter dos semanas después de dejar A dos metros bajo tierra. ¿No se cansa?
No, porque soy un actor compulsivo. Cuando terminó A dos metros bajo tierra pensé en descansar, pero no podía dejar pasar la oportunidad de Dexter. El guión llegó a mi mesa y era imposible decir que no, era maravilloso. Nunca pensé que iba a recibir un proyecto tan bueno en tan poco tiempo, después de una serie de tanta calidad como A dos metros...
¿Por qué un asesino es tan bien recibido por el público?
Creo que tiene que ver con la forma en que está elaborada la serie, con el que hecho de que exista la voz en off que obliga al espectador a compartir el secreto de Dexter y convertirse en su cómplice. Hay una ética en todo lo que hace el personaje, no mata a cualquiera sólo a los asesinos, que son sin lugar a dudas más peligrosos que él. La audiencia siente simpatía por Dexter, con un personaje que ha hecho que su vida sea una farsa de la que sabe cómo sacar rentabilidad
Jimmy Smith (El ala Oeste de la Casa Blanca, Policías de Nueva York) se integra a la serie en la tercera temporada, ¿Trae energía?
Sí, viene para cazar a Dexter y tiene un legitimo sentimiento de que algo no funciona. El hecho de que la serie pueda atraer a un actor como Jimmy Smith para representar un personaje tan importante nos ha llenado de orgullo a todos los que participamos en Dexter.
La nueva temporada, la tercera, parece que va a estar más enfocada en la vida personal de Dexter que en sus asesinatos. ¿Está tomando la producción un nuevo rumbo?
No se puede tener un asesinato a la semana, hay que evolucionar con la serie sin dejar que el público se olvide que Dexter por las noches sigue matando. Pero sería una buena pregunta para los guionistas porque yo todavía no sé hacia dónde va a ir el argumento en cuanto a la vida personal de mi personaje, que sin duda es un caos.
¿Qué es lo que más le gusta de su personaje frente al papel que se desempeñaba en A dos metros bajo tierra?
Dexter me gusta porque es único, un personaje que reclama no tener ninguna emoción humana. Yo me mantengo escéptico ante esa teoría, pero me libera como actor. Es divertidísimo interpretarlo.
¿Dar vida a un personaje tan oscuro como este le afecta de forma personal?
Es cierto que hay un efecto secundario que no sabría explicar. Sin duda este es un personaje que requiere toneladas de energía y decisión, pero en vacaciones soy capaz de descompensar y olvidarme del personaje. Yo disfruto con el trabajo porque no me aburre; sólo con eso estoy agradecido.
¿Es usted tan serio cuando trabaja como dicen sus compañeros?
Supongo que sí. Todos nos movemos en nuestro trabajo con nuestra personalidad, y yo necesito tiempo para preparar el material de cada episodio; hay elementos que son muy importantes para mí y necesito crear el tono de la escena y mantenerme concentrado.
Dexter es un autentico reto para la audiencia por su alto contenido de escenas gore ¿Qué opina de toda esa violencia?
La serie es una simulación, y las partes sangrientas o gore son relativamente cómicas. A mí me parece una serie muy seductora que puede sorprender al público.
¿Se siente socialmente responsable de representar a un héroe que es un asesino en serie?
La serie opera frente a un panorama moralmente ambiguo; pero espero que la audiencia entienda que nada de lo que aparece es blanco o negro, que el argumento discurre en los grises
¿Por qué el público está fascinado con los asesinos en serie?
No lo sé; yo diría que tiene que ver con ese lado sombrío que todos tenemos. Los asesinos en serie son personas fascinantes porque a pesar de parecer maquinas son seres humanos. Unos humanos agobiados por su obsesión compulsiva que los conduce a matar. Los llamamos monstruos y tal vez es algo disfuncional de su paisaje interior. Hay otra fascinación más profunda que tiene que ver con el deseo de considerar sus actos, y eso se cruza con la sombra de nuestra energía. Afortunadamente no reaccionamos como Dexter
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